Una de las palabras más preciosa que existen es GRACIAS. Por eso deberías proponerte decirla cuántas más veces mejor. Porque las GRACIAS te conectan con la vida. Decir GRACIAS te coloca en una situación de humildad necesaria para vivir la vida desde el asombro y la inocencia de una niña pequeña y entregada a la vida. Tener el corazón preparado siempre para dar las GRACIAS por un gesto de cariño te hace estar alerta a todo gesto de amor que la vida te trae. Tener el corazón preparado para dar GRACIAS por un gesto de miedo te conecta con al amor y lo regalas a quien te había traído el miedo, y eso le hará salir de ahí, del miedo, sitio en el que tu no has entrado porque has decidido estar en el amor por el camino de la gratitud, por querer dar GRACIAS.
Si tu corazón está más atento a decir que GRACIAS que a “llevar cuentas” mirarás todo desde una perspectiva de apertura, de alegría, de ilusión, y eso te hará ver todo con más color, con más olor, con más vida.
Cada día cuando te levantes di GRACIAS por el nuevo día, cada noche cuando te acuestes da GRACIAS por el día vivido. Cada momento de alegría da GRACIAS por el buen rato. Cada momento de tristeza da GRACIAS por el aprendizaje que viene detrás. Da GRACIAS por todo y por todas las almas que se cruzan en tu camino.
Tu siempre da GRACIAS.
Y de mi para ti, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS por estar ahí.

