Como sabéis soy matemático. De hecho, mi trabajo es profesor de matemáticas. Es algo que me llena muchísimo, tanto que de momento no se que quiere decir eso del síndrome del profesor quemado, y ya llevo más de un cuarto de siglo ejerciendo como tal. Hace un par de años, ya iniciado mi camino espiritual actual, me dispuse a ver una película de un insigne matemático, Srinivasa Ramanujan, un prodigio de cerebro indio que en pocos años había conseguido descubrir ciertos teoremas que ayudarían a la humanidad muchísimo, años después de que el falleciera. Para mi sorpresa, la película no solo habla de un gran matemático, sino de una gran persona espiritual.
Cuando la vi, lo primero que pensé fue que la historia de Ramanujan era una demostración de que Dios existía. Porque no puede nacer algo de la nada. Una mente tan prodigiosa sin un aprendizaje, sin una guía, sin años de estudios, sino simplemente por genialidad, al menos a mi, me dice que ya estaba todo antes, y que a él le tocó el descubrirlo. Simplemente eso. De hecho, como decía, Ramanujan era una persona bastante espiritual, al cual todas las religiones le parecían igual de verdaderas, y es famosa una frase que solía utilizar a menudo: “una ecuación para mí no tiene sentido, a menos que represente un pensamiento de Dios”. Ahí lo dejo.
La película es británica y cuenta con la dirección de Matt Brown y con Dev Patel en el papel de Ramanujan. Ciertamente desde el punto de vista cinematográfico es difícil hacer una película contando la historia real de un matemático, y creo que al final consigue hacer un producto bastante bueno, sin llegar a ser una película brillante ni magistral, pero si bastante correcta, que espero disfrutes mucho.

