Cuando pedimos algo a Dios suplicando por un cambio en lo que acontece en el mundo estamos proyectando dos cosas de forma inconsciente.
La primera es que lo que acontece en el mundo, lejos de ser algo neutral, es algo negativo. Para considerarlo negativo tenemos que enjuiciarlo y ahí, como hemos visto muchas veces, empieza nuestro sufrimiento, en el juicio.
INCISO: Si, ya sé, ahora mismo estás pensando: «anda que no es negativa la situación del covid que estamos viviendo». Sí, lo es, pero solo a ojos del mundo, a ojos de Dios no lo es, porque Él no ve el momento concreto de la misma manera que nosotros, lo ve todo desde una perspectiva mayor. Y para Dios lo importante no es lo puntual, sino que seas capaz de descubrir de una vez quién eres en realidad. Y nos empeñamos (nosotros somos los que nos empeñamos, nunca es Dios) en hacerlo mediante el sufrimiento. Y ahora hemos creado esto (nosotros, no lo ha hecho Dios). Mientras Dios nos mira con compasión y cariño todo el sufrimiento que vivimos y crea por debajo un camino hacía Él, que si aprovechas te llevará hacia el Amor.
Decía que enjuiciamos lo que sucede y lo teñimos de negativo. Eso hace que nos resistamos a vivirlo y, por ende, no somos capaces de integrarlo. Y el sufrimiento aparece. Recuerdo lo que dije en la charla del viernes: el dolor es ineludible, el sufrimiento es opcional.

Pero aún hay una segunda parte. La oración de súplica, nos separa de Dios. Porque cuando suplicamos, lo hacemos de forma inconsciente a un dios lejano, a un dios que nada tiene que ver con nosotros. Sitúo a dios ahí en su estrado mirando el designio de los seres humanos, como si de un juego se tratara en el cual a dios no le importa el dolor de sus creaciones. No, no es así. Nosotros creamos la realidad que vivimos. Por eso, Dios, el Creador, el que te hizo tal cual eres, y de la misma esencia de la que Él es, de Amor puro, de Paz infinita, de Luz eterna, ese Dios te pide que reces de forma creativa, positiva, creando lo bueno, lo santo y lo bello. Dios mismo te dice esta frase:
Créete que estás hecho a mi imagen y semejanza y creemos juntos, porque entonces crearemos desde el Amor, siempre desde el Amor
Yahveh
