En medio de la tempestad y con todo encapotado es difícil ver el cielo, pero está, siempre está ahí

Esta frase tiene dos lecturas posible.

La primera es obvia. En momentos de dificultades es más que probable que el miedo se adueñe un poco -o un mucho- de ti. Seguramente porque en ese momento no somos consciente de qué no hay mal que cien años dure, y nos dejamos inundar con resistencia por ese miedo que nos atenaza. Y cómo no vemos el final de esta situación nos enfocamos en la dificultad, en tempestad que me está viviendo. Pero toda tempestad, todo situación va a pasar, y detrás volverá a aparecer el cielo azul, limpio y cristalino que deja que la luz te inunde y te acaricie. Cuanta más calma tengas en la tempestad, mejor reaccionarás a las batidas que el viento y la lluvia intenten hacer sobre tu navío. No te olvides entonces de respirar y volver a centrar tu atención en la respiración, ahí, en medio de la tempestad, para recobrar un poco de calma, y ir rehaciéndote poco a poco, desde dentro. No lo dudes, si confías, lo conseguirás.

Fotografía de Leo Porolli

Pero hay otra segunda lectura. Tú eres el cielo. Tú eres la Luz que se descubre en el cielo que eres. Siempre lo has sido y siempre lo serás. Por muchos nubarrones, por muchas tempestades, por muy encapotado que parezca estar tu vida, tu no eres eso. Tú no eres los nubarrones, eres el cielo. Tú no eres las tempestades, eres el cielo. Tú no eres la sombra, tú eres la Luz, eres el cielo. Nunca lo olvides. Porque de hecho vives todas las tempestades, porque un día se te olvidó que eres el cielo, y debes recordarlo. Vamos siéntete el cielo que eres, ahora, ahora mismo, siente el Amor que nace en ti, el Amor que eres, y disfruta de este instante por pequeño que sea, y dite: «ahora Soy el Amor».

En medio de la tempestad y con todo encapotado es difícil ver el cielo, pero está, siempre está ahí

Jave

Publicado por Jave

Soy estudioso en profundidad de UCDM y de LVDM, además soy monitor de Atención Plena o Mindfulness.

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