Todas las experiencias que vivimos las podemos vivir desde el Amor o desde el miedo. Si lo hacemos desde el Amor, estamos transformando sea lo que sea que está sucediendo en algo maravilloso. Convertimos en un milagro el acontecimiento en sí.
Pero si la vivimos desde el miedo, habremos perdido una oportunidad de transformar ese acontecimiento. Cuando lo vivimos desde el miedo, es por que hemos enjuiciado la experiencia, y entonces la teñimos de negativo y por ello no queremos vivirlo, simplemente nos resistimos a las emociones que nos trae dicho acontecimiento y comenzamos a sufrir. Es entonces cuando debemos caer en la siguiente cuestión.

Cada experiencia que vivimos, lo hacemos para aprender algo, para sanar algo, para aceptar algo, para soltar algo, para trascender algo. Esto es indudable. Eso si, podemos aprovechar la oportunidad o no aprovecharla. Si la aprovechamos, aquello que nos parecía negativo, puede ser trascendido, transmutado y soltado, de manera que, al no resistirte a ella, puede que ya no vuelva más; y si vuelve ya no dolerá, ya será neutra. Pero si no aprovechas la ocasión y sigues resistiéndote a vivirla con ecuanimidad, volverá. Volverá una y otra vez, en una y mil formas distintas, hasta que seas capaz de aceptarla, abrazarla, sentirla sin miedo, y por fin, soltada para sanarla, trascenderla, transmutarla.
Como muestra un botón. Si te infravaloras, verás a alguien que se infravalora y a ti te da rabia eso; vivirás situaciones en las que a los demás los infravalorarán a ti te dará rabia. Si no te enteras, si no aprovechas la situación, entonces tendrás experiencias en la que alguien te infravalorará, y así hasta que te des cuenta de una vez que lo que está pasando es que tú te estás infravalorando. Y así hasta que aproveches la oportunidad de crecimiento, porque
Todo lo acontece en tu vida es una oportunidad maravillosa para tu crecimiento
Jave
