En la vida de cada una de las almas que pululamos por este mundo manifestado, hay un momento en el que damos un paso hacia la responsabilidad de ser lo que realmente somos. En ese momento decidimos iniciar un camino. Aunque de ello nos damos cuenta un tiempo después. Es cuando comenzamos rodearnos de otras personas que nos llaman a esto, cuando empezamos a leer cosas que nos ayudan a ello, cuando me empiezan a gustar cosas que antes no me gustaban ni interesaban, pero ahora me hacen sentir bien, y me encaminan a este maravilloso camino espiritual. Cada alma va aprendiendo según el propio camino que debe recorrer.
Pero en ese camino espiritual, todas las almas debemos aprender a desapegarnos de todo lo que tengamos cerca. De todo. De lo material, de lo personal, de las emociones, de los pensamientos. Desapegarse quiere decir no necesitar tener «eso» de lo que me desapego para ser feliz, para estar en paz, para ser pleno. Si lo tengo, bien, lo disfruto, pero si no lo tengo, también bien. Para ello es necesario llenarme de Dios. Conectar con mi parte divina, que es la que puede llenar mi vida por completo, de manera que mis cosas, mi gente, mis emociones, mis pensamientos, sean un complemento de mi vida, pero no lo necesario. Lo necesario es Ser lo que Soy en verdad. Lo necesario es sentirme, saberme, mostrarme como el Amor, como la Paz, como la Luz, como la Dicha que Soy.

Y una vez que has tomado consciencia de ello, debes dar un paso más. Y el año nuevo es buen momento para ello. Si hay algo que te retrasa en tu camino hacía ti mismo, en tu camino espiritual, entonces debes ser capaz de dejarlo atrás. Mira tu vida, busca si hay algo que retrasa, y ánimo, da el paso, vamos, sabes que puedes porque cuentas con la mayor de las fuerzas a tu favor. Y cuenta con la seguridad de que el Ser, Dios, tu Padre te desea la mayor de las felicidades, solo tienes que dejar que te las regale.
El comienzo del año es buen momento para dejar atrás aquello que te apega y te retrasa en tu camino espiritual
Jave
