Este es el título del artículo que os traigo hoy para que, si tenéis cinco minutos, lo leáis. Merece muchísimo la pena. Pero antes quiero deciros algunas cosas. Bueno, antes, antes, debo agradecer a Xavi Chamorro el que me mandara este gran artículo, que ya sabía él mismo que me iba a encantar.

La espiritualidad lleva siglos diciendo que la realidad no es tal como la vemos. Según la espiritualidad lo único real es el Amor, y lo que no es Amor no existe, sino que somos nosotros los que intentamos fabricarlo porque queremos observarlo para así experimentarlo. Si Dios, si la Consciencia, si el Ser, si el Todo es Amor, y además todo lo abarca, no puede haber nada fuera de Él, y por tanto no puede existir las expresiones de no Amor, o mejor dicho, de miedo. Eso reduce nuestra realidad, que obviamente tiene muchas expresiones de miedo, a una creación del observador, a una ilusión que sentimos muy real, pero que es distinta de la auténtica realidad que será la que viviremos unidos al Ser que todo lo que Es. Y esa realidad es en la que nos sentiremos el auténtico ser que somos, completos, eternos, infinitos, todo Amor, todo Paz, todo Luz y todo Dicha o felicidad.
Desde hace algunas décadas, la física cuántica está llegando a las mismas conclusiones que la espiritualidad nos lleva diciendo desde los escritos vedas, pasando por el hinduismo, budismo, advaita vedanta, cristianismo místico, etc. El doble cuántico, el cambio del comportamiento de una partícula si es o no observada, la constatación de que no somos materia, sino más bien vacío, la intuición de que no estamos separados, son muchos de los argumentos que nos dan los científicos cuánticos más célebres del mundo. Y ahora éste artículo asegura que hay un experimento que demuestra que la realidad no existe hasta que no es observada, esto es, sin observador la realidad no existe. Leedlo, si habéis leído hasta aquí y tenéis una miaja de interés en el tema.
Pero como siempre te digo con la vida, tómatelo como un juego, no te rayes, no merece la pena. Juega, sigue jugando a vivir.
