Un viejo proverbio chino decía: «el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo». Actualmente nadie duda de cualquier acontecimiento tiene consecuencias que no podemos controlar. No sabemos ni siquiera los personajes que forman parte del acontecimiento en sí, puesto que aunque hay algunos presenciales, eso no quiere decir que estén atentos, y habrá alguno que no está presencialmente, pero que viva de forma contada el acontecimiento hipotético.
No, no podemos controlar lo que ocurre. Entre otras cosas porque eso sería como controlar la mente de otro. Y eso no lo podemos hacer. Nunca sabemos como la mente de otro va a interpretar algo. Así que por mucho que intentemos conocer y estudiar todas la variables, nunca podemos estar seguro de que cómo va a ir nuestro experimento. Y mucho menos, como va a continuar, porque a veces, creemos que todo ha ido bien, pero fuera de nuestro alcance ocurre algo que cambia todo el desarrollo del asunto. Malamente.

¿Qué hacer entonces? Pues actuar siempre desde el Amor, nunca desde el miedo, y dejar en manos de la vida que ella misma se desarrolle a su antojo, con confianza en ella, en la vida. Intentando no esperar un resultado concreto puesto que no sabemos realmente cuál es el mejor resultado, soltándolo, que sea la vida quién lo decida.
Esto es muy aplicable a lo que estamos viviendo con nuestro ya familiar Covid-19. No es controlable. No sabemos qué hacer. No sabemos cómo actuar. Pues permitidme un consejo:
Actúa desde al Amor. El Amor que hace que te pongas la mascarilla cuando, aún creyendo que estás sano, puedes contagiar a alguien que pasa cerca. El Amor que hace que no te quieras contagiar para no contagiar a los tuyos, sobre todo a tus mayores. El amor que hace que si estás contagiado, te quedes en casa para no contagiar a nadie más. El Amor que te hace mirar a todos con cariño, sin tachar al contagiado, sin tachar al que no actúa como nosotros, acogiendo a todos por igual.
Y nunca actúes desde el miedo. El miedo que te hace mirar mal a alguien que no lleva la mascarilla (porque no sabes su realidad). El miedo que te hace discutir, separarte del otro, entrar en enfados porque las cosas no se hacen bien (después de todo, esto no se puede controlar). El miedo que hace que te bajen las defensas del sistema inmunológico (algo demostrado médicamente) y que así te ataque más virulentamente nuestro Covid-19.
Siempre desde el Amor, nunca desde el miedo.
