Paramahansa Yogananda nació el 5 de enero de 1893 en la India. Es uno de los grandes maestros espirituales del siglo XX. Tiene una multitud de seguidores en todos los rincones del mundo, ya que su propuesta contiene Verdad y Vida.
Yogananda practicaba el Kriya yoga del que decía maravillas. Escribió «Autobiografía de un yogui», en el que cuenta su vida desde su infancia, juventud, y cuenta toda su búsqueda espiritual. Su caracter abierto a todas las enseñanzas espirituales le hace abrazar al Cristo, al que llega a dedicarle un libro cuyo título es «La segunda venida del Cristo», en referencia al Cristo que debe nacer en cada uno de nosotros.
Su muerte, a los 59 años, aporta una experiencia extraordinaria, puesto que se pudo constatar por los médicos forenses que 20 días después de su muerte, su cuerpo seguía tal cual estaba en el momento de muerte, sin ningún síntoma de desintegración física, sino que según constata el director del cementerio, su cuerpo tenía un perfecto estado de conservación.
Yogananda tiene una infinidad de frases que nos ayudan a que crezcamos espiritualmente. La que hoy os traigo es simplemente un ejemplo de ello, una elegida casi al azar, casi la primera que buceando en internet se puede encontrar. Y es una maravilla.

