Jeff Foster es un maestro y autor espiritual. Es de esas personas que han conseguido una conexión tal con el Ser que realmente somos, que ya permanece en él siempre. A estas personas se les llama «iluminadas» o bien que están «despiertas».
Nació en Londres en 1980. Estudió astrofísica en la universidad de Cambridge. Tras su graduación pasó una mala época de depresión y colapso personal. Estaba convencido de que iba a morir. Fue entonces cuando buscó solución en los libros de espiritualidad hasta que por fin en 2006 hubo un acontecimiento que cambió su vida. El lo entendió como un «despertar espiritual», y lo cuenta de esta maravillosa manera:
Estaba caminando bajo la lluvia en una fría tarde de otoño en Oxford. El cielo se estaba oscureciendo; Estaba abrigado con mi abrigo nuevo. Y de repente y sin previo aviso, la búsqueda de algo más aparentemente se desvaneció, y con todo, separación y soledad.
Y con la muerte de la separación, fui todo lo que surgió: era el cielo oscuro, era el hombre de mediana edad que caminaba por su golden retriever, era la ancianita que cojeaba en sus impermeables […] yo era la lluvia. cayendo sobre mi cabeza (aunque no era mi cabeza, no era mi dueño, pero era innegablemente allí, y llamarlo «mi cabeza» es tan bueno como cualquier otra cosa).
Hoy os traigo una frase de Jeff Foster que me ha resultado iluminadora.

A eso le añado que te puedo asegurar que no sabes cuál es tu destino, luego puedes partir de la premisa de que no tienes un destino fijo, y por tanto, como no tienes ni idea de por dónde debes tirar, no puedes perder el rumbo. Así que vive, que la vida es todo.
