Un día uno llega a entrar en relación con la espiritualidad. La manera de hacerle suele ser variada y personal. Si bien, revisados con profundidad todos los procesos, en la gran mayoría de los casos hay un comienzo anclado al sufrimiento. Realmente no necesitamos el sufrimiento, no nos añade nada, pero para cuando uno se da cuenta de esto a través de un proceso de crecimiento espiritual, ya el camino está andado, y aún así, a veces nos seguimos empeñando en que el sufrimiento es un buen camino. Pero no lo es, y aquí dejo zanjado este tema, recordando un frase que me dijo un gran amigo un día, «no es necesario sentir ni una brizna de sufrimiento».
El caso es que uno comienza un camino en el que va descubriendo cosas. Y hay un día, un momento, en el que uno descubre un instante de Paz. De esa Paz con mayúsculas. Paz, Dicha, Gozo, Luz, Amor. Y entonces descubre que ese sentimiento supera cualquier otro antes sentido. No hay duda, es lo mejor que se haya sentido hasta ese momento. Y el deseo de volver a sentirlo, te hace moverte hacia el lado que sientes que te puede ayudar a volver a sentirlo. Y empiezas a hacer otras cosas.

Lees libros, reflexiones, miras vídeos de alguien que habla sobre algo relacionado con la espiritualidad, etc… y a la vez, dejas de hacer cosas que antes hacías -claro no tienes tiempo infinito, sí se lo dedicas a algo, se lo tienes que restar a algo-.
Claro uno dedica tiempo a sus hobbies porque le gusta. Pero de buenas a primeras, mis gustos cambian, y cambian porque ahora me gusta más hacer otra cosa. No te extrañes si empieza a sucederte esto un día. Si ahora parece que estás como más preocupado en buscar entretenimientos que te hacen sentir muy bien por dentro. Es normal. A todos tarde o temprano nos pasa, si de alguna manera hemos tomado contacto con el Ser que somos en nuestro interior. Sobre todo si hemos tenido esa instante de Paz, o de Amor.
En mi caso, la gente se sorprendía de que hubiese dejado de ver series, ver fútbol, y hubiese empezado a leer Un Curso de Milagros, leer a Sri Nisagadatta Maharaj, leer a Sri Ramana Maharshi, ver vídeos de Mooji. Y todo por una única razón, una razón muy sencilla. Simplemente, porque quería sentir Paz, Dicha, Gozo, Luz, Amor,… todo eso que decimos que es sentir la conexión con el Ser o con la parte de ti que es el Ser, y sentirnos muy felices y muy plenos.
Tiempo después cuando consigues anclar esa Paz, esa Dicha, es entonces cuando ya puedes volver a ver fútbol, o ver series, porque empiezas a sentir esa Paz hagas lo que hagas. Aún así siempre sigues ocupando una parte de tu día, en la cual el Amor sea el protagonista por sí mismo. Para que así poco a poco, cada uno consiga ser el Amor, haga lo haga, trabajando, en tus hobbies, en tu casa, en la calle. Ser el Amor, ese es el fin de ese sentimiento de Paz que un día tuve, tuvimos, has tenido o tendrás, y que te lleva a ser lo que eres, el Amor.
