Hay que estar abierto a que pueda suceder cualquier experiencia, sin intentar controlarla, dejando el control a la vida que se va abriendo sin más, estando siempre al servicio del Amor. Como esta frase de Un Curso de Milagros:
“Mis ojos, mi boca, mis manos y mis pies tienen hoy un sólo propósito: estar al servicio de Cristo a fin de que Él pueda utilizarlos para bendecir al mundo con milagros.” Como siempre aquellos no creyentes, pueden cambiar Cristo por Amor y encaja perfectamente.
Un abrazo amoroso.

