Invictus, la creación de Nelson Mandela

La vida no deja de sorprendernos. En pleno siglo XXI tenemos que asistir a la muerte de George Floyd, hecho tremendamente duro y difícil de digerir. Más si cabe si perteneces a la raza oprimida durante tantos siglos en tan sitios del mundo. Lo normal, lo que el cuerpo te pide es venganza, lo que el ego de dicta que hagas es que te ganes tu sitio sea como sea, que defiendas tus derechos a pesar de lo que sea. Pero no todo vale. Realmente, desde donde construyas tu respuesta será desde donde se construya lo que vas a crear. Si creas desde la venganza, no vas a generar nada bueno. Nunca. Solo si respondes desde el Amor podrás obtener algo que realmente merezca la pena. Y no. No soy un idealista absurdo por pensar así. La vida ya ha vivido bastante para darme la razón. Y hay mucho ejemplo de personas que tras pasar muchos años sufriendo la violencia de otras personas, cuando pueden vengarse, deciden perdonar, deciden tender la mano y construir un mundo nuevo juntos. Dejando de la lado lo que el ego te pide, y sirviendo siempre al Amor.

La historia de «Invictus» es real, muy real. Y uno de los gestos de Amor más maravillosos que nos trajo el siglo XX. Está dirigida por Clint Eastwood, y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon. Narra una parte de la vida de Nelson Mandela. Pasó 27 años encarcelado durante el Apartheid, y al ser excarcelado su gesto hacia aquellas personas que le primaron de libertad no fue de revancha, sino de mano tendida, tal como muestra esta película. Encontró en el deporte el punto de unión de dos pueblos enfrentados durante demasiados años, utilizando a su equipo de rugby, los Springboks, para unir a un país roto. Una idea de locos, pero de locos por extender el Amor, y eso, siempre triunfa.

Publicado por Jave

Soy estudioso en profundidad de UCDM y de LVDM, además soy monitor de Atención Plena o Mindfulness.

Deja un comentario