María Rozalén nació en Albacete, aunque se crió en un pueblecito de su provincia. Es una cantautora con una sensibilidad indiscutible. Aquí puedes acceder a su web oficial. Te puede gustar o no su estilo -a mi no me gusta personalmente, pues soy más rockero-, pero su manera de cantar y de conectar con el sentir, y esas magníficas letras, hacen que te atrape y que disfrutes muchísimo con sus canciones. Hay muchas que son maravillosas. Canciones ciertas, que son historias verdaderas de su familia o de su pueblo o de su tierra, o de su sensible interior.
Pero de entre todas me quedo con una, «La puerta violeta», que está en su CD Cuando el río suena, que está plagado de historias maravillosas. Mi predilección por este tema está lejos del hecho de que sea un himno en contra de la violencia de género. Yo la entiendo de otra manera. Para mí, la canción es aún más grande. No solo representa, para mí, una salida, una puerta a la esperanza a esa mujer maltratada, esa puerta violeta representa una salida a ese alma que sufre por la experiencia humana como es cada una de nuestras experiencias de vida. Las dificultades que nos muestra la canción son universales, todos las padecemos. Ese monstruo que tenemos todos dentro que quiere destrozar todo, esa mano que nosotros mismos nos ponemos que nos impide respirar, es miedo que sentimos y somos capaces de oler, esa culpa que me aprieta y me cuesta andar, ese verso (propio) que me tacha, manos agrietadas, arrugas en la piel, y las fantasmas hablando en mi nuca; toda una representación del sufrimiento humano. Pero no hay problema, porque cuando conectes con tu interior, con la Luz, el Amor y la Dicha que tienes en tu interior, será como conectar con ese Ser que te transciende, ¡esa es la puerta violeta! Y te abre un lugar de alegría, de esperanza, de liberación, vívido, de colores, donde gozar correr, gritar y reir, sabiendo que eso, el sufrimiento, eso es lo que no quiero. Es una canción llena de esperanza, de vida y de libertad.
Ahora solo queda disfrutarla desde esta nueva perspectiva. Espero que te llegue como me llega a mí.
El audio en Spotify y YouTube. La letra está más abajo.
Letra de «La puerta violeta»
Una niña triste en el espejo me mira prudente y no quiere hablar
Hay un monstruo gris en la cocina, que lo rompe todo, que no para de gritar
Tengo una mano en el cuello que con sutileza me impide respirar
Una venda me tapa los ojos, puedo oler el miedo y se acerca
Tengo un nudo en las cuerdas que ensucia mi voz al cantar
Tengo una culpa que me aprieta, se posa en mis hombros y me cuesta andar
Pero dibujé una puerta violeta en la pared
Y al entrar me liberé como se despliega la vela de un barco
Desperté en un prado verde muy lejos de aquí
Corrí, grité, reí
Sé lo que no quiero, ahora estoy a salvo
Una flor que se marchita, un árbol que no crece porque no es su lugar
Un castigo que se me impone, un verso que me tacha y me anula
Tengo todo el cuerpo encadenado, las manos agrietadas, mil arrugas en la piel
Las fantasmas hablan en la nuca, se reabre la herida y me sangra
Hay un jilguero en mi garganta que vuela con fuerza
Tengo la necesidad de girar la llave y no mirar atrás
Así que dibujé una puerta violeta en la pared
Y al entrar me liberé como se despliega la vela de un barco
Desperté en un prado verde muy lejos de aquí
Corrí, grité, reí
Sé lo que no quiero, ahora estoy a salvo
Así que dibujé una puerta violeta en la pared
Y al entrar me liberé como se despliega la vela de un barco
Amanecí en un prado verde muy lejos de aquí
Corrí, grité, reí
Sé lo que no quiero, ahora estoy a salvo
