Hace unos días, una amiga me preguntó sobre cuando no podemos ayudar a alguien que sufre y como ayudar a dejarlo en manos de Dios, y si la meditación ayuda a dejarlo en sus manos.
Le contesté con un audio. Hoy me he dado cuenta que le contesté a la mitad de la pregunta, pues no le contesté a si la meditación ayuda. Mi respuesta es que confío plenamente en el plan de Dios para cada uno de mis hermanos. En el punto de vista de Dios, que ve el tiempo como uno solo, sin pasado, sin futuro, Él ya nos tiene en su seno, gozando de Amor puro, de Paz plena y de Luz infinita. Ya lo sabe, ya es así. Y ahí hemos llegado todas las almas por caminos diferentes, y eso hay que respetarlo. Cada uno elige su camino (aunque ahora no lo recordemos) y es el camino que le va a llevar a estar con el Padre. Por eso, ya he dicho alguna vez, que si un hermano no te pide ayuda no se la des, porque no la necesita y seguramente no te hará caso. Solo cuando te la pida, ayúdale, ahí no lo dudes, da todo de ti para ayudarle.
¿Y ayuda la meditación? La meditación puede quedarse solo en un contemplar la Paz, el Amor y la Luz, que ya es mucho, muchísimo, en aquellos que no quieren seguir por el camino espiritual. Pero si deseas ahondar en ese camino, claro que te lleva al convencimiento de que todo está en manos del Padre. Y en Él debemos confiar.
Todo esto es bueno repetírnoslo cada cierto tiempo, porque se nos olvida.
Esta mañana, el texto de La Voz Interior de Eileen Caddy dice algo muy parecido a mi respuesta a mi amiga Presen. Os lo pego, buen día.

