Hoy elijo tener un día maravilloso (Jave)

Hay días en los que uno se levanta lleno de energía, lleno de positividad, con la sensación de que va a ser un buen día. Y lo es. Es un día en el que parece que las cosas encajan. Todo va suave, y uno relajadamente disfruta del día. Realmente, no hace falta que pasen cosas extraordinarias, pero el día va bien. Casi que es difícil de explicárselo a alguien, porque en realidad es más una sensación que una serie de acontecimientos que han dado pie a tu dicha ese día en concreto. Es un día maravilloso.

Hay días torcidos. Desde que uno se levanta por la mañana, las cosas no ruedan bien. Parece que al día le cuesta levantarse y esa sensación de pesadez se instala en tu interior. Las cosas no encajan bien, y el día finalmente se hace largo, más pesado que de costumbre, casi que no se acaba. Cuando uno llega a la cama ese día, puff, tiene una sensación de haber vivido un día muy “jartible” (“palabro” muy andaluz que quiere decir cansino, inaguantable).

Hay otros días que no son ni de uno ni de otro tipo.

Obviamente si tienes un día de los primeros, que te voy a decir, disfrútalo. Se dichosa todo lo que puedas. De eso se trata. Estate conectada al día todo lo que puedas, y haz que sea maravilloso.

Si tu día es como los segundos, días “jartibles”. Cámbialo. Transfórmalo. Siente el poder que tienes y haz que sea un día de los primeros. Párate, y elige ver lo primero que se te cruce en este día con amor, con paciencia, con cariño. Tal vez lo primero sea que has derramado azúcar al ponerlo en el café. Transfórmalo. Míralo con cariño. Elige tener un día maravilloso. Y a la segunda cosa que vaya mal, tal vez algo así como “se me ha olvidado sacar del congelador…” míralo a la cara y dile, elijo tener un día maravilloso, y esto no tiene importancia. Y así hasta que el día cambie de color, y pase de ese gris plomizo a ese amarillo dorado que todo lo ilumina. Y no te cuento esto porque lo he leído, ni porque alguien me lo contó un día. No. Es porque lo hago y me funciona. Hace mucho que no tengo un mal día, porque cuando tiene pinta de gris plomizo, lo transformo, lo cambio, y cada vez más pronto, cada vez antes, se vuelve amarillo dorado. Pruébalo.Y si es un día de los de ni fu ni fa, haz que sea maravilloso. Nunca lo olvides: “Puedes elegir como quieres que sea tu día”. Y eso lo puedes hacer desde la cama. Al levantarte, detente unos segundos y sentada en la cama y dite con convicción, con alegría, con amor y con seguridad: “Hoy elijo tener un día maravilloso”.

Publicado por Jave

Soy estudioso en profundidad de UCDM y de LVDM, además soy monitor de Atención Plena o Mindfulness.

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